1.21.2005

Entrevista a Bruno Peinado


-Esta entrevista fue realizada a Bruno Peinado con motivo de su exposición en el Palais de Tokio parisino. Fue publicada en el número de noviembre de la revista H-. La publicamos ahora en este blog ya que expondrá en breve en la Galería ADN de Barcelona.


BRUNO PEINADO. ESTRUCTURAS CAÓTICAS

Bruno Peinado es el nuevo enfant terrible del arte francés. Aunque no es precisamente un adolescente, Peinado conserva la incandescencia de la pubertad. Su ya larga carrera artística plagada de éxitos parece que durante los últimos años está sustentándose con firmeza en el mercado comercial. A la espera de que su obra visite la galería ADN de Barcelona durante el próximo año, Bruno nos contesta antes de volar Belgrado.

Para empezar, acaba de revolucionar el mercado artístico parisino gracias a su última exposición para la “Nuit Blanche” (una especie de feria del arte que se celebra a lo largo de una noche y que sirve para que las galerías saquen sus obras a la calle).

Al mismo tiempo ha estado ocupando durante el trimestre pasado la sala grande del Palais de Tokio, (el centro expositivo más importante de arte contemporáneo de la capital francesa) con su obra “Perpetuum mobile”.


untitled-Nomad's land, 2000

Peinado hereda la tradición sesentera francesa de Arman, concebir una nueva visión de la cultura del usar y tirar, de la sociedad capitalista, mediante sus acumulaciones de objetos. Peinado se dedica a realizar instalaciones donde los más variados objetos se combinan, expuestos en los más variados soportes.

Centrados todos ellos en los mensajes, iconos y tópicos de la sociedad contemporánea, basada en la fugacidad y el lenguaje descabezado. “Perpetuum mobile ha simbolizado su gran oportunidad de llevar el concepto a sus últimas consecuencias, una caótica conglomeración de objetos modificados, violados, cuya nueva naturaleza, tras pasar por las manos de Peinado, nos hacen reflexionar sobre su verdadera realidad.


Perpetuum Mobile, Palais de tokyo, paris,, 2004

La exposición juega con la idea de movimiento perpetuo y con las nociones del tiempo detenido: de la pausa. La exposición era visible durante casi todo el tiempo como estropeada, como una exposición muy tecnológica, una videoinstalación, que se estropea cada dos por tres. Aunque aquí el parón era voluntario, duraba justo un cuarto de hora. Parece ser que un visitante tarda un máximo de quince minutos para ver una exposición.

Me interesaba jugar con ese límite, y un poco como un bonus-track, todas las piezas se ponían en marcha durante tres minutos cada cuarto de hora. Una gran corriente de aire arrasaba la exposición y todo se ponía a moverse como en ridícula fiesta ambulante. Los neones se ponían a parpadear “It doesn't just Happen, It doesn't just Happen, It doesn't". Una hormigonera completamente cubierta de espejos giraba como una mirror ball de discoteca. Aunque no todo se activaba físicamente, por ejemplo, una moto estaba customizada en bicicleta. Un customizaje a la inversa, ya que normalmente suelen ser objetos baratos que se convierten en objetos de deseo. Bruno enreda, modifica y especula con objetos cotidianos, tanto por el placer artístico como por el simbolismo que conlleva el cambio.


Untitled,Yeah,Yeah,Yeah, 2003

New Sensation
Pero no sólo eso, sino que intenta que el espectador viva una experiencia que implica muchos más sentidos “La idea del viento que atraviesa el espacio es también simbólica, como si el museo fuera algo corpóreo que yo quisiera animar, en el sentido latino; darle un alma, hacer respirar a esos objetos e imágenes.

También se habla mucho de la inspiración cuando se habla sobre el arte. Quería mostrar el momento después de la inspiración; la expiración, un soplido, un viaje de ida y vuelta entre el mundo y su contrario, entre el original y su copia, entre el modelo y su representación” El modelo y la copia, el reflejo, la otra cara del espejo hacen reflexionar a Bruno y parece que contraviniendo las reglas básicas de la representación, nos hace percibir la realidad de un modo más amplio.


02-Sans Titre, Born to be Mild, 2003


Pese a que su obra critica ferozmente la sociedad de consumo, Peinado parece caer en una contradicción, ya que utiliza los conceptos que critica para enriquecerse con ellas “La misma noción de paradoja es el fundamento de mis investigaciones. Todo aquello que sea paradójico está vivo y eso es precisamente lo que me interesa.

Yo soy paradójico, el mundo es paradójico y es sobre esa realidad sobre la que quiero reflexionar. Vivimos en un mundo donde todo está construido sobre combinaciones binarias, sobre oposiciones. Es algo que ya nos sirve, auque es mejor que sea así de sencillo. Yo intento que mi trabajo reenvíe al mundo un reflejo de la multiplicidad que nos rodea.

El mundo y el Artista

En un mundo global, en el mundo de los medios de comunicación masivos, llenos de mensajes complementarios parece haber el mismo caos que en la vida de Bruno “No creas, mi vida es bastante sencilla excepto por que trabajo y viajo mucho. Aunque tenemos una falsa idea de la noción de caos. Por ejemplo, ¿sabías que los movimientos de las moscas, que todo el mundo percibe como estúpidos, obedecen a unas estructuras completamente lógicas que la ciencia no ha entendido hasta el siglo XX, llamado el movimiento browniano?. Una vida de aquí para allá propia de los artistas plásticos contemporáneos, obligados a moverse por todo el planeta para poder enseñar su obra a los minúsculos públicos locales interesados en ella.


Sans Titre, 2003

Una vida propia de la sociedad zapping que critica su obra “Formo parte de la sociedad zapping, aunque para mí el zapping es que vivo una semana en NY y después otra en la campiña francesa, la siguiente en Sao Paolo, y así… Yo siempre pienso en muchas cosas al mismo tiempo, una imagen me lleva siempre a la otra, estoy impregnado por la cultura de la velocidad, aunque ello no me impide reflexionar sobre ese modelo, de buscar sus límites. Unos límites constreñidos por un mundo: la Tierra y un momento: la sociedad posmoderna, encargada de demoler los viejos tótems culturales para construir otros nuevos “La novedad, la novedad, no hace nada falta nada más” Fue Luis XIV quien lo dijo, y ese fue el punto de partida de la compañía de las Indias, que luego conduciría al esclavismo.

La cuestión de la originalidad y de la novedad me interesa aunque me cuesta integrarlas en mi trabajo. Yo no creo nuevas imágenes, solamente reutilizo aquellas que me rodean, me apropio del reflejo de las cosas, las rediseño, y me valgo de las ideas de novedad y originalidad para cuestionar nuestro mundo con sus propios mecanismos. Nacho García.